Muchas parejas usan jugueticos para hacer divertidas y diferentes las horas dedicadas al sexo. Consoladores, vibradors, esposas, látigos, lencería sexy, en fin objetos sexuales capaces de darles los momentos más placenteros de su vida. Para otras personas, la diversión la encuentran en la “pieza” principal (su pareja o mujer u hombre de turno) y no en los accesorios.
¿Por qué todo esto? ¿Ahora me dedicaré a la sexología y daré consejos de cama? ¿Me estoy iniciando en la industria del porno o montaré una Sex Shop? ¿Cambiaré el nombre de mi blog y ahora lo titularé: “Andresutra”? ¡NO! Sólo fui su objeto sexual y me gustó.
No diré más, quédense con la curiosidad.
Ese fue el último post en el blog de Andrés, lo publicó hoy.
Andrés había dejado atrás el idílico coqueteo con @CaroCa, había superado lo de Daniela -luego de encontrársela y hablar por más de cuatro horas con ella-; Andrés comenzó a ser el objeto sexual de una lesbiana.
Él confiaba en que Elizabeth no era del todo lesbiana, se había dado cuenta -una que otra vez- como ella lo miraba, en sus ojos observaba cierta atracción. En realidad, Elizabeth le había confesado que nunca había estado con una mujer.
Andrés pensaba que se trataba de simple rebeldía, un día le preguntó: ¿Y por los hombres no sientes nada?
Nada -respondió ella-
Enseguida Andrés le dio un beso, ella le correspondió.
¿Viste? ¡Sí sientes algo! Me correspondiste -emocionado le dijo-
¡Sólo lo hice porque tus labios sabían a algodón de azúcar y me gustó!
Aprovecha entonces, que la azúcar está escasa y aquí tienes bastante
¡BOBO! -le gritó ella-
Me gustas y en el fondo sé que no eres lesbiana. Eres rebelde, sólo eso. No te vistes como lesbiana, no te comportas como lesbiana, no besas como lesbiana.
¿Cómo sabes cómo besan las lesbianas?
¡No lo sé! ¡Pero sé que no besas como ellas! He dicho. -rió-
Igual no te emociones Andrés, porque en las relaciones laborales no es bueno mezclar el amor.
¿Relaciones laborales? Al menos que sea tu esclavo y no tengas que pagarme por lo que hago, pero yo no recibo ni un céntimo, así que no podemos hablar de relaciones laborales. NO COLOQUES ESO COMO EXCUSA.
Vamos a continuar con las fotos y ya terminemos con el tema.
En minutos habían terminado la sesión. Andrés solía compartir con Elizabeth sólo cuando ella lo llamaba para hacer unas fotos, de resto, todo se resumía a universidad, amigos, trabajo y familia.
Ya era tarde, al día siguiente comenzaría clases. En un respirar, pasaron ocho horas y Andrés ya se despertaba, se paró apurado, bañó rápido y salió corriendo del apartamento, todos los demás continuaban durmiendo. Decidió irse en metro, estaba aburrido de la soledad de su carro, ¿Idiota no? se preguntó.
Apenas pasó los torniquetes se dio cuenta del error cometido. El metro estaba más congestionado que Sambil en diciembre y a mitad de precio. Debió esperar tres trenes para poder trasladarse hasta la UCV.
¿De dónde salió tanta gente? -pensó en voz alta-
Aquí lo que sobra es gente y lo que falta es trenes - le dijo un chamo que llegó a escuchar su “pensamiento”-
¡Sí! Si te lanzas un peo ¡NO SALE!, de lo pegado que vamos esa vaina se queda adentro, este es el metro de la arrecostadera -bromeó un señor-
Tenía tiempo sin montarme en el metro ¡Esto no estaba así! -dijo Andrés-
¡Ay mijo! Aquí revolucionamos pa’ trás -sentenció una viejita-
Sonó el altavoz para anunciar la próxima estación -en la que Andrés se quedaba-, una voz de mujer con un “buenos días señores pasajeros, estación #%/”*¨¿ -inentendible-
¿Nunca han pensado que esos carrizos nos mentan la madre cuando hablan por ese altavoz? ¡Como nunca se entiende lo que dicen, muy fácil nos las mentan y ni nos enteramos!
Llegó a Ciudad Universitaria, puntual. Recibió clases, le agradó sus dos profesores, la impresión que causaron en él fue buena. Ya iniciaba la tesis, debía empezar a buscar qué tema desarrollaría. Mientras caminaba por los pasillos de la universidad, comenzó a sonar su celular, era Elizabeth que lo estaba llamando. No llegó a gesticular ni el “aló” cuando un niñito de no más de diez años le arrancó el Blackberry y comenzó a correr. Andrés corrió tras él, pudo alcanzarlo, le dieron ganas de golpearlo pero era un niño, un niño con inocencia de adulto pero niño al fin.
¡Suéltame! -gritaba el ladroncito- (todos comenzaban a mirarlos).
¿Sabes de qué tengo ganas? De darte una rumba ‘e coñazos para que aprendas a respetar lo ajeno, devuélveme el celular antes de que me ponga bruto.
¡Yo no tengo nada! ¡Suéltame maricón! -seguía gritando-
¿Tú no tienes nada? Grandísimo coño ‘e tu madre, hasta cara ‘e tablas eres. Devuélveme mi celular mam*g*ev* -Andrés comenzó a registrar al chamito- (En ese momento, llegó un vigilante)
¿Qué pasa? -preguntó-
Sin darle chance a Andrés para decir que el niño que estaba agarrando lo robó, el chamito espetó:
Me quiere violar, mire como me estaba toqueteando, me pidió que le tocara por ahí -el niño señaló el área púbica-
Andrés miró estupefactado al niño, ¡qué impresionante como miente este chamito! pensó.
¿Con que eres todo un Michael Jackson maricón? le dijo el vigilante.
¡No! Yo no he querido abusar de este coño ‘e madre, él me robó y carga encima mi Blackberry, le pido que lo registre.
El vigilante lo revisó y encontró el celular.
Ese es mío y él me lo quería quitar -se apresuró a decir el ladroncito-
¡Increíble! -exclamó Andrés-
¿Ah sí? ¿Es tuyo? Entonces el mariconcito eres tú, porque en el fondo -de la pantalla- está él -señaló a Andrés- con una mami, con el permiso de usted, que está riquiquita.
El vigilante le devolvió el celular y se llevó al ladroncito, lo iban a detener hasta que alguno de sus padres se presentara.
Andrés llamó a Elizabeth.
¿Cómo está la mami que lo que está es riquiquita?
¿Qué te pasa Andrés? ¡Qué niche y poco sexy ese saludo!
-él soltó una carcajada- Así me acab de decir un vigilante al ver tu foto
¿Qué vigilante? ¿Qué foto? ¿Qué hace un vigilante viendo mi foto? ¿En dónde? lo interrogó ella.
Me acaban de robar el celular, pero pude recuperar mi celular, fue un niñito, un avión el chamito. Un vigilante llegó y vio que en el fondo salíamos tu y yo y supo que el celular era mío.
¿Para qué me llamabas? ¿En qué te puedo ayudar?
Esto te va a encantar, ¡Necesito que seas mi objeto sexual!
Oye, ¿quieres una conversación hot? No estoy en el sitio adecuado para eso. Esta es mi primera vez, nunca he hecho sexo telefónico -bromeó-
¡No seas estúpido Andrés! Ven y te cuento.
“Sí, fui su #objetosexual”, tuiteó desde su cuenta @AndresS.